Los clubes cuentan

Leer y releer

Estábamos dirimiendo qué nueva novela leer y compartir. Alguien propuso volver a los orientales, otra voz dijo, “sigamos con Han Kang”, de quien ya habíamos leído y comentado La vegetariana.

Borges le pidió a María Kodama…

Es la primera frase de La clase de griego de Han Kang. Un narrador en primera persona nos cuenta por qué no visitó la tumba de Borges en Ginebra y sí la biblioteca de la abadía San Galo donde no tomó fotos. Empezamos a intuir qué es lo que lo aproximará a nuestro autor.

Como siempre, para la lectura de novelas acordamos fechas para ir conversando y mientras tanto, entre viernes y viernes nos asomamos una vez más a Borges.
Para este encuentro la propuesta fue que cada una trajera algún texto querido del autor. Así, azarosamente, volvimos a los poemas de los dones, a “Mítica fundación de Buenos Aires”, los sonetos de “Ajedrez”, ”El general Quiroga va en coche al muere” y dos cuentos: “El muerto” y nos quedó en el tintero “Ulrica”, cuyo fragmento es parte del capítulo inicial de la novela.
Los textos de Borges nos siguen hablando, una y otra vez. Si una vez te detiene el argumento de un cuento, otra vez es la adjetivación perfecta. Sentimos una compasión sin lástima en el poema de los dones; el juego infinito del ajedrez nos pinta el otro juego, el de la guerra. Nuestra historia es revisitada con la muerte de Quiroga, los caudillos, los malevos borgianos que son parte de su universo personal y en “El muerto” sabemos que Benjamín Otálora no puede escapar del destino que Borges ha escrito para él, pero en cada relectura igual nos sorprende.
El amor a Buenos Aires, como solo él sabe expresarlo en el sublime manejo del oxímoron y la ironía, nos deja la palabra espanto envolviendo toda la lectura anterior.

(…)
No nos une el amor sino el espanto
Será por eso que la quiero tanto.

Todos, todas sentimos una admiración profunda por un autor tan argentino y tan universal que saberlo ahí como una sombra en una novela es también un juego muy borgiano, posiblemente Han Kang lo sepa.
Volver a leer a Borges fue tratar de meternos un poco en el alma de Han Kang, compartir con ella nuestra lectura común de Borges.

Socorro Orgeira
Club de lecturas “Villa Regina”
Villa Regina – Río Negro

Patricia Domínguez
deinfanciasyliteratura@gmail.com

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