Los clubes cuentan

Una tarde de “Leer y conversar” en la Feria del Libro de Neuquén

Anticipando la primavera, el martes 16 de septiembre, a las cinco en punto de la tarde, la Sala Irma Cuña de la Feria del Libro de Neuquén floreció en lectorxs y lecturas, ya que la Red participó de un espacio y tiempo real -algo inusual- que nos llevó de acá para allá entre ramilletes de palabras y fotos de escenas lectoras de los diversos clubes que la conforman.
Digo inusual porque aunque la casi totalidad de los clubes se encuentran a leer y conversar en forma presencial, nuestros encuentros grupales mensuales son virtuales y los diarios por wasap, mail y pantalla. Así que encontrarse y dialogar “en vivo”, de cuerpo entero, compartiendo palabras, gestos y miradas, para mí fue una fiesta y una ocasión para hacer nuevos vínculos y fortalecer los existentes. La tecnología es una maravillosa herramienta para conectarnos a través de enormes distancias y optimizar el tiempo, pero la pantalla no puede competir con el encanto que tienen los encuentros presenciales.
Nuestra Red de Clubes de lecturas tiene un carácter colectivo y es por eso que este encuentro también lo reflejó. Tuve la alegría de compartir la mesa con las coordinadoras de tres Clubes de lecturas neuquinos: Monika Cruz de “La Fonseca”,  Laura Latorre y Daniela Agnello de los Clubes “La Kique” y ”A la Vera de la Kique”. Y varios integrantes de estos clubes estuvieron entre el público. Uno de ellos, Javier Díaz de Quintana, entusiasta y asiduo lector de nuestro blog, escribió una crónica del encuentro que acompaña con una foto del Club “La Kique”, enviada por otro integrante de este club, Federico Cippitelli ,quien registra con su cámara los encuentros lectores en la Biblioteca. Los organizadores de la Feria del Libro de Neuquén aportaron la foto de la charla y contribuyeron con la tecnología y su calidez a que todo anduviera sobre rieles.

María Inés Bogomolny

Feria del libro de Neuquén: un encuentro abierto de
Clubes de lecturas

Los períodos de convulsión son siempre los más difíciles de vivir, pero es en estos momentos que la vida grita más alto y despierta a aquellos que todavía no sucumbieronintegralmente  a la condición de zombies. En este grado de expropiación de la vida, una señal de alarma se dispara en las subjetividades:  la pulsión se pone     entonces en movimiento y el deseo es convocado a actuar.   

Suely Rolnik

Hay escenas que perduran. Una sala montada para conferencias de escritores y personalidades de la cultura en la Feria del Libro de la ciudad de Neuquén. Una mesa, un proyector, imágenes agrandadas sobre un fondo blanco. Un reloj analógico visible. María Inés[i], Monika[ii], Laura[iii]y Daniela[iv]en el escenario, compartiendo experiencias de lectura con el público asistente.
Recuerdo a María Inés nombrando, sobre un mapa político de Argentina, cada uno de los clubes que integra la Red que coordina junto con Patricia Domínguez, entre sentidos y sentires de lecturas, joyas labradas por palabras y voces.
Los ojos de María Inés iban del mapa de Argentina a los asistentes y viceversa. Tenían la fascinación del orfebre orgulloso. Pero no se trataba de una mera ubicación geográfica, quizá una ayuda memoria para dar cuenta de una cartografía de los afectos, de grupos humanos que conforman la Red que ellas tejen. La literatura y el arte no son un lujo ni un barniz para una parte de la sociedad que goza de un buen pasar; por el contrario, es el refugio a donde huir de la hostilidad del mundo cotidiano, un refugio para los más vulnerables. La vida continúa y se expande allí cuando comienza la lectura. Gentes que abrazan el derecho de existir a pleno.
María Inés nos lleva a la etimología de la palabra “entretener” y continúa creando sentidos: “tener entre o mantener entre todos”. Los del público nos miramos, nos sorprendemos. Nada sintetiza mejor que esa experiencia de lectura compartida en el seno de los Clubes de lecturas que se expande en el blog de la Red de todo el país. La singularidad de las vidas emerge en los textos elegidos. Llevan las voces. Construyen en los espacios de encuentro una forma de diálogo, puentes en la diversidad humana. Efecto de los afectos.
El reloj analógico puesto en la mesa de la escena indica que es hora de que el público hable. María Inés destina un tiempo de escucha. Hay presencia.
¿De qué está hecha la presencia?
De miradas y de voces, de relatos que se reciben amplificados, retazos de vida. Abre camino. Nos toca a nosotrxs. Elegimos contarle que Laura y Daniela comparten cada viernes las crónicas de los otros clubes que integran la Red y que se publican en el blog  que nos invita a leerlas a través de la frase “pasen y lean”.
Le contamos que esperamos afanosamente esas crónicas virtuales que entrelazan vidas, conversaciones y libros. Al fin y al cabo, las buenas lecturas tienen algo de noticias. Se diluyen las distancias y las fronteras. Le decimos que en la Patagonia hay lectores del blog de la Red de clubes, que aquí estamos, que renovamos el sentido de la lectura y de la escritura. Una mano alzada, pide la palabra: “¿cómo puedo participar en los clubes de lectura?” Laura, Mónica y Daniela  tienden nuevos lazos con las personas interesadas. Cuentan de la dinámica de los clubes, de la importancia del uso adecuado y equitativo del tiempo de intercambio.  Hablan del espacio físico y simbólico de la Biblioteca Kique Sánchez Vera y de lo significativo de estas instituciones para promover la lectura compartida. Angélica cuenta del proyecto en ciernes de actividades de extensión de la biblioteca en espacios no convencionales como entidades bancarias, plaza del barrio San Lorenzo Sur, Centros de salud. Se renuevan los sueños de ir a la comunidad y seguir construyendo espacios de encuentros.
Los ojos de María Inés que tienen el color del cielo de la lejana Rusia, legado de sus antepasados, sobrevuelan el auditorio, contagian el entusiasmo por leer y conversar, dicen de lo que hace encuentro, de lo que hay que atender, de lo que enlaza. Agradece la presencia de todos.

Javier Díaz de Quintana
Integrante de uno de los dos Clubes de lecturas de la  Kique Sánchez Vera, con profundo  agradecimiento a la Biblioteca Popular que amorosamente alberga
estas experiencias de lectura colectiva.

[i]María Inés Bogomolny, coordinadora junto con Patricia Domínguez de la Red de Clubes de lecturas de la Editorial Fondo de Cultura Económica Argentina.

[ii]Monika Cruz, coordinadora del Club de lecturas de la biblioteca Fonseca de la ciudad de Centenario.

[iii]Laura Latorre y Daniela Agnello, coordinadoras de los dos Clubes de lecturas de la Biblioteca Kique Sánchez Vera.

[iv] Angélica Riquelme, miembro de la comisión directiva de la Biblioteca Kique Sánchez Vera.

Patricia Domínguez
deinfanciasyliteratura@gmail.com

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