Los clubes cuentan

En el reino de “al revés”

Dicen los chicos, del Club de Lecturas de la Casa de Abrigo de Morón, que en el reino de “al revés” las cosas no son como las ves. Que si hace frío no se tapan con las mantas porque se tapan con plantas y la comida no la sirven en un plato, la sirven en un zapato.

Tienen razón. Lo averiguaron antes de saber leer.

Tal vez por eso, después de visitar la casa de su vecina, María Elena Walsh, pidieron grabarle un mensaje de teléfono que decía, bien clarito: “Elena bajá del cielo, decile a dios que te baje del cielo, vení a contarnos cuentos”. ¿Será que entendieron, al cruzar el umbral de la Casa Museo, en Villa Sarmiento, que su vecina bien sabía hacer milagros…florecer el jacarandá, sentar a una vaca en un pupitre de escuela, cruzar con Manuelita kilómetros del tiempo…?

El reino de “al revés” nos permitió ordenar las cosas a nuestro modo, que “a las casas no se entre por la puerta y que estén siempre abiertas”, ser los dueños de la gran noticia, por un rato. Salir al patio a buscar el jardinero, escucharlo cantar “mírenme, soy feliz entre el sol”.

Que cada quien abre el paquete de regalo que es un libro y lo juega como quiere. Para escribir, por ejemplo: “aprendí que una nuez está triste porque le pegó una nube, así que le hago sana sana culito de rana y ya está bien”.

Dice Graciela Montes que la “casa imaginaria” es un lugar interior, afectivo y compartido, donde habitan las historias y dónde cada lector puede reconocerse y encontrarse con los otros. Quienes compartimos el Club de lecturas de la Casa de Abrigo, de a poco nos vamos enterando que los libros guardan llaves para abrir esa casa. Vamos encontrando palabras para curar, palabras para dormir, palabras para jugar y palabras para crecer. El lenguaje se va haciendo nuestro amigo, mientras nos raspamos las rodillas, se nos mueven los dientes y saludamos al tren.

Ana Gómez y María Laura Valentini
Club de lecturas “Casa de abrigo”
Morón – Pcia. de Buenos Aires

Patricia Domínguez
deinfanciasyliteratura@gmail.com
1 Comment
  • Moni Pampinella
    Posted at 11:24h, 17 diciembre Responder

    Se me hace agua la mirada, porque emociona leerlas Ana y María.
    Que las casas imaginarias sean habitadas en familia , qué el sol siempre esté aunque las nubes lo tapen. qué las llaves abran un destino con abrigo para cada niña nińo de vuestro club de lectores.

Post A Comment