Los clubes cuentan

Contar historias nos une al mundo (1)

Hace unas semanas, mientras visitábamos un pabellón en la Unidad Penitenciaria N° 33 llevando el taller allí donde mujeres y niñxs viven sus días, me encontré con ella, R. desde ahora. Hace poco llegó y comienza a hablarme de su embarazo de ya casi 8 meses y de algunos de sus temores. Yo le cuento qué hacemos nosotras allí con los libros, las lecturas y la biblioteca, en “La Ronda”, e iniciamos una conversación.
R. dice con voz suave, pausada, segura, a pesar de que algunos miedos la envuelvan de vez en cuando. Me cuenta que le habla a su beba, ella cree que la escucha y por eso lo hace. Me imaginé esa voz, que me había provocado esas sensaciones, como arrullo para su niña; la palabra hablada sonando a través de la piel, los tejidos, los músculos y el líquido que la hace vibrar hasta conmoverla.
Según Ricardo Rodulfo[2], ese primer lugar que habita el ser humano, no es solo un lugar biológico que compartimos en la serie de los mamíferos, es también el del sujeto. Lo preexiste antes de su nacimiento, lo bañará de sentidos acunándolo desde el inicio, uniéndolo a esa cadena de transmisión, historia y deseo a lxs que ya están; al respecto Virginia Cano [3], parafraseando a Donna Haraway, titulará uno de sus libros
Nadie nace sin un mundo.
Esto, desde ya, sin borrar la complejidad, diversidad de maneras de recibir y ser recibidx (R.
recibirá a su beba estando privada de su libertad ya que recién en 2021 se aprobó, en la provincia de Buenos Aires, la “Guía de parto respetado” [4] en el marco de la Ley Nacional N°25929) y por otro lado, sin dejar de interrogarnos sobre las luces y sombras de los tiempos, donde en ocasiones las penumbras son muchas.
Y ahí, mientras conversábamos, pensé inmediatamente en
El conejito soñado[5]una colección compuesta por cinco libros que vienen en una caja, una metáfora desde la presentación.
José
, el conejito, en el primer libro aún no ha nacido, está en la panza de su mamá. También está el papá, ambos lo esperan con impaciencia, le hablan y lo imaginan de ciertas maneras. En los siguientes libros, piensan en su bebé haciendo cosas: tejen, construyen juguetes, lavan, ordenan su ropa. Luego esa coneja “da a luz”, alumbra al recién llegado José y también se sorprende porque no es como lo creyó, es diferente del imaginario de su mamá y su papá. Tiene voz propia dentro y fuera del vientre, él es especial y perfecto. Va creciendo usando sus manos, sus piernas, su boca, hace muchas cosas y hará más.
En esa caja como panza, están los libros y a su vez los deseos, la espera, la sorpresa, las dudas, el humor y el amor.
Se los sugerí como lectura a R. Como ese día no lo teníamos en nuestro carro viajero de libros, se lo llevé el siguiente viernes a nuestro encuentro.

Ahora entramos en un estado de espera. 
¿Cómo le habrá resonado esta historia a R, la habrá leído con su bebé? Nada más y nada menos que algunas de las incógnitas que se tejen entre el libro y sus lectores. 
Habrá otra nueva vuelta de La Ronda.

(Continuará…)


Marcela Ventura
Club de lecturas “La Ronda”
Unidad Penitenciaria N° 33 
Los Hornos – La Plata – Pcia. de Buenos Aires

 

1. Han, B. C. (2023) La crisis de la narración. Ed. Herder. Barcelona.
2. Rodulfo, R. (2002) Dibujos fuera del papel. Ed. Paidós. Bs.As.
3. Cano, V. (2018) Nadie nace sin un mundo. Ed. Madreselva. Bs.As.
4. Guía de parto respetado. Disponible aquí.
5. Doray, M. (2011) El conejito soñado. 5 historias de José. Fondo de Cultura Económica. México.

Cururú Biblioteca del Sapo
mbroide@gmail.com

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