Principio precautorio o muerte

julio, 2021
Construcciones ideológicas en las profundidades de la pandemia, exploradas por Daniel Feierstein

Fuente: El cohete a la Luna

Autor: Jorge Pinedo

 

Transcurrido un año y medio, y en la desgraciada proximidad de los cien mil muertos, la complejidad de la peste del SARS-Cov-2 dificulta el arqueo, sin impedir que algunos asuntos puedan colocarse en su lugar. El primer paso es ir deslindando tanta pavada circulante, repartida entre la ignorancia y la mala leche, a veces difícil de discernir, a menudo sumadas. Frente a una amenaza de la que se ignora más, mucho más de lo que (aún) se sabe, aún gente inteligente y/o informada corre el riesgo de resbalarse en la sanata: Slavoj Ẑiẑek quiso ver los inicios del derrumbe del capitalismo, Giorgio Agamben la imposición de estados de excepción, su ruta… Fantasmas que esconden deseos o deseos a secas se interponen con una realidad esquiva a las certezas. Con los números no alcanza, sin los números no se puede (parangón para vigorizar el día), de todos modos insuficientes dentro de un panorama dinámico en el que lo biológico atraviesa lo político y viceversa, la ideología se subsume en la gestión sanitaria y viceversa, el sentido común atraviesa la lucha de clases y viceversa.

Ya en abril de 2020 desde estas mismas páginas fue comentada la premonitoria reedición de Pandemia; virus y miedo, el libro de Mónica Müller que anticipaba mediante una prolija revisión histórica lo que hoy está ocurriendo. En distinta línea y semejante seriedad aparece ahora Pandemia, un balance social y político de la crisis del Covid-19 de Daniel Feierstein (Buenos Aires, 1967) riguroso académico de reconocida capacidad metódica en investigación y entrelazamientos discursivos. Estudioso de los genocidios, acumula experiencias de la que extrae herramientas de pesquisa y análisis, algunas innovadoras en las ciencias sociales por sus articulaciones. Entre ambas publicaciones se traza una perspectiva integral desde las cuales avanzar en conclusiones plausibles a fin de modelar acciones de coherencia práctica, lo que los torna de consulta indispensable para todo responsable de gestión, así como a quien se halle preocupado en adoptar perspectivas sistemáticas.

El autor, Daniel Feierstein.

Con tal amplitud, por sobre las relaciones de producción inherentes a cualquier sujeto, el autor aborda las formaciones del conocimiento que hacen a las representaciones, su categorización de los hechos observables y relación con la acción política. Sobre esos planos, se sumerge en los dispositivos subjetivos de defensa, principalmente de negación, proyección y sus sucedáneos reguladores de las conductas. Dentro de este programa expositivo, Feierstein reserva para el final su toma de posición crítica, de singular interés por provenir de alguien insospechado de fernandezismo, sin atisbos de resabios «anti», comprometido con las causas populares. Es destacable su activa participación desde los comienzos de la pandemia en el proyecto de Aislamientos Selectivos Planificados e Intermitentes (ASPI), elaborado junto a organismo de DDHH, sindicatos, personal de salud y representantes científicos de distintas disciplinas, desoído en su momento por entidades gubernamentales nacionales tanto como provinciales, muchos de cuyos criterios comienzan a ser implementados recién en la actualidad.

Circunscripto el análisis de abril de 2020 a abril de 2021, Pandemia –el libro de Feierstein— sitúa las primeras respuestas a la peste dentro del espectro regional, en las que destaca las violaciones tempranas a la restricciones por parte de sectores medios y altos (casas de fines de semana en la costa y barrios cerrados) y viajeros llegados del exterior (sin supervisión de cuarentena). Privilegio de clase con controles laxos, en una «selectividad inversa» respecto a la severidad implementada en las áreas populares. Experiencia básica donde se comprueba «que la propagación del virus no constituye un fenómeno natural, sino que se encuentra determinada por los comportamientos sociales». Es en la determinación de tales conductas donde se establece el campo de divergencia política. A grandes rasgos, la pugna se establece sobre la implementación, modalidades y características del «principio precautorio», contra la “sobresimplificación” que «busca respuestas fáciles y rápidas para lidiar con algo desconocido y complejo». Feirestein sitúa en este último conjunto a las prácticas y teorías renegatorias, conspirativas, comunes a una izquierda «denuncialista» y a la derecha «libertaria» de tinte neoliberal, impulsadas por el poder económico hegemónico, coro unánime de la antipolítica.

 

En su despliegue, Pandemia se detiene en los mecanismos subjetivos capaces de trasladarse «a modos de racionalización que ya se transforman en imaginarios sociales o constructos ideológicos, o que operan ya no solo sobre el psiquismo sino sobre las propias percepciones de la realidad». Dispositivos proclives al ejercicio de un «pacto denegativo» que opera en forma indistinta sobre grupos de la población que «aceptan desplazar (sin necesidad de hacerlo explícito) determinadas realidades de sus horizontes de intercambios». Proceso donde se destruye «cualquier vestigio de confianza previa e impide a los afectados apropiarse de su historia. Los transforma (…) en extranjeros ante su propia vivencia, ajenizando de este modo cualquier relato de lo ocurrido, de su impacto o posibilidad de articulación con resquicios de lo efectivamente experimentado».

Consideraciones de singular profundidad que el autor abreva de un muy amplio abanico de fuentes y colaboradores, todos ellos debidamente reconocidos y citados, tal cual corresponde a la transparencia epistemológica y honestidad intelectual. Producto de ello son los pasajes que, pese a ser ajenos a la formación y especialidad del autor, revisten consistencia teórica, correlato en las prácticas sociales y constatación en las revisiones, en consonancia a las reglas del arte. De allí que las limitaciones de una reseña como la presente coarten la tentación de ahondar en la permanente intensidad de un texto rebosante de ideas disparadoras.

Por más que algunos pequeños aspectos puedan convertirse en cuestión opinable para los puntillosos hiperespecialistas en cada rubro convergente, la riqueza teórica tanto como el correlativo espectro de aplicación que Feirestein y su equipo proponen es de una profundidad y amplitud tal que augura avances sobre lo que hasta hoy aparecían muros infranqueables y ahora comienzan a transformarse en sucesivos horizontes. Probablemente las nociones vertidas en Pandemia en forma aislada no sean del todo novedosas. Más aún, algunas permanecen inconmovibles desde hace añares. El aporte deriva de una conjunción original, audaz y pasible de reconversión. Muchas veces construyen las bases de plausibles desarrollos posteriores, abiertos con generosidad para quien se anime a explorarlos y, dicho sea de paso, embestir la esclerosis repetitiva de la academia.

 

Buen ejemplo de esto último resulta la vuelta de tuerca propuesta en torno a los modos de producción ideológica (el “sentido común” gramsciano) que requiere para su descule de conectores lógicos entre el universo simbólico propio del registro histórico/social y el plano singular del sujeto. Al analizar los mecanismos de defensa expresados en cada aparato psíquico, Feierstein postula un anudamiento con las representaciones colectivas a través de un puente conformado “a partir de los pactos denegativos o en racionalizaciones negacionistas”. Y abre, a la vez que se guarda: “Como se vio, también, ambos planos se articulan de diversos y complejos modos”. Tales “modos” parecen ser las constelaciones perversas naturalizadas en el contexto social.

Libro no solo para especialistas, Pandemia de Daniel Feierstein suma sus partes para converger en un conjunto mayor que la modestia de su subtítulo: un balance social y político de la crisis del Covid-19. Constituye una herramienta de trabajo innovadora y a la vez un reservorio de ideas en potencia para todo aquel que aspire a instrumentar sólidas argumentaciones contra la manipulación, la necedad y la pavada; hacer del pensamiento un arma para la acción.