El nuevo (des)orden mundial, según Putin

junio, 2022
El mundo que describe el presidente ruso no es el del siglo XX, pero se parece más al del siglo XIX que al del XXI: guerras inter-imperiales y pax armadas establecidas por los vencedores e impuestas a los pueblos sometidos.

Fuente: Clarín

Autor: Fabian Bosoer

En su propósito de explicar la invasión a Ucrania en el marco de la reconfiguración del tablero geopolítico global, Vladimir Putin se muestra no solo como un “global player” (jugador protagónico de la política mundial), sino también como un “geopolitical reader” y “map-maker”: nos cuenta una contra-narrativa y nos dibuja un mapa alternativo del mundo hacia el que vamos.

Lo hizo en el Foro de San Petersburgo, la versión rusa del Foro de Davos, la semana pasada, con un discurso que adopta e invierte el esquema binario de enfrentamiento entre un “nosotros” y un “ellos”. Y a cuatro meses de iniciada la intervención militar para anexar territorio ucraniano, lo reiteró en estos días en la cumbre  del BRICS en Moscú.

Rusia reacciona en busca de recuperar su «destino manifiesto» como potencia global, respondiendo a la pretensión de “Occidente” -EE.UU. y la UE- de seguir marcando el paso de la política mundial, como si el mundo no hubiera cambiado en las últimas décadas.

Y lo que cambió es -en esta visión- la transición hacia la multipolaridad, entendida a la manera de los antiguos imperios en disputa: un mundo dividido en grandes bloques, con sus centros de gravitación, áreas circundantes y esferas de influencia, sus culturas y modos de organizar sus economías, sus instituciones y sus relaciones exteriores.

Lo dijo así de claro: “Estados Unidos cree que es el centro del mundo, pero la era del mundo unipolar se acabó. Nada volverá a ser como antes en la política mundial”. “Es como si no se dieran cuenta -continuó- de que en las últimas décadas se han formado en el planeta nuevos y poderosos centros de poder que cada vez se hacen sentir más fuerte».

«Estamos hablando de procesos objetivos, de cambios verdaderamente revolucionarios, tectónicos en la geopolítica, la economía global, la esfera tecnológica, en todo el sistema de relaciones internacionales», señaló el mandatario ruso recordando que «hace un año y medio, al hablar en el Foro de Davos, se volvió a insistir en que la era del orden mundial unipolar había terminado. (Esta era) ha terminado a pesar de todos los intentos de revivirla y mantenerla a toda costa», reiteró.

El mundo que describe Putin no es el del siglo XX, pero se parece más al del siglo XIX que al del XXI: guerras inter-imperiales y “pax armadas” establecidas por los vencedores e impuestas a los pueblos sometidos.

Como lo explica Claudio Ingerflom en su excelente libro El dominio del amo (FCE, 2022), Ucrania es una pieza del gran rompecabezas euroasiático sobre el que el líder ruso se propone imponer su hegemonía, la misión del Estado ruso en el mundo.

Omite el legado del siglo XX, la existencia de un sistema internacional de instituciones y reglas que están por encima de los estados e impone límites y responsabilidades a estos, cualquiera fuera su tamaño y poderío. El mismo que ha sancionado a Rusia -votación de la Asamblea General de la ONU- por la invasión a Ucrania.

Y omite la realidad del siglo XXI: la multipolaridad supone también interconexión global entre los seres humanos, diversidad intercultural y conocimiento de realidades distantes que nos llegan en tiempo real y son difíciles de acallar, bloquear, tapar o negar, como en tiempos de los zares, emperadores y dictadores totalitarios. Los Derechos Humanos -su cumplimiento y su transgresión- tienen alcance universal.