Los clubes cuentan

Payahaikus

Hace unos meses nos dedicamos a leer haikus: los clásicos y los latinoamericanos (o de metro libre, rebeldes nos gusta más decir). Quedó pendiente una reunión para leernos los haikus que habíamos escrito, inspiradas por ese descubrimiento del aquí y el ahora.
El 27 de noviembre llegó el momento. Cuando abrí la puerta de la casa de Nina supe que sería un encuentro peculiar. Sobre la mesa convivían unas empanadas humeantes y sendas bandejas de sushi. En los haikus que nos leímos habitaba nuestra geografía, el viento, los árboles de nuestra zona. Nos sorprendieron haikus escritos por algunos de nuestros hijos.

En un momento dos compañeras alternaban la lectura de sus haikus como contrapunto, dialogando, y a Adriana se le ocurrió que estábamos leyendo PAYAHAIKUS, ya todo fue risa, y no faltó que Ana continuara la lectura en tono de payada.
Haciendo honor al plural de Club de Lecturas, así fue nuestro encuentro, una mixtura de culturas, geografías y “sentipensares”.
Queremos regalarles unos de esos haikus o payahaikus:

Rojo mineral,
la barda
atardece.

Y este, escrito por nuestros peques escritores:

El viento va,
es uno con el cielo
su vuelo lento.

Monika Cruz e integrantes del
Club de lecturas “La Fonseca”
Centenario – Provincia de Neuquén

Patricia Domínguez
deinfanciasyliteratura@gmail.com

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